Manifestación Republicana Unitaria – 14 de Abril del 2015 – 19:00h

Manifestación Republicana 6 Diciembre 2014

MANIFIESTO

Con el poder del Pueblo, ¡Abajo el Régimen!

El Régimen instaurado por la Transición en 1978 y todo su entramado de élites políticas, económicas, judiciales, mediáticas y sindicales, coronadas por la monarquía heredera de Franco, se está desmoronando.

La percepción de la masividad de la corrupción por parte del pueblo no debe llevarnos al error de creer que ésta es reciente o que ha comenzado con la crisis.

La corrupción política es consustancial al capitalismo. La economía de mercado no puede sostenerse sin poner a los aparatos del Estado a su servicio. En el caso del Estado español, el engranaje institucional corrupto de la Dictadura encabezado por la Monarquía, se transmutó íntegramente en la llamada democracia. Lo único nuevo fue la incorporación al latrocinio de las cúpulas políticas de Gobiernos municipales y autonómicos de todos los colores, y sobre todo y a gran escala, del PP y del PSOE.

Lo que ahora se pone de manifiesto son tres hechos claves para entender lo que sucede:

1º. Las acusaciones de corrupción, que salen de las mismas esferas del poder, se utilizan como arma arrojadiza entre fracciones enfrentadas y son la expresión más rotunda de su descomposición.

2º. La corrupción manifiesta de importantes sectores de la izquierda institucional, incluido el soborno sistemático de los grandes aparatos sindicales, ha servido desde la Transición para poner a los supuestos representantes de la clase obrera al servicio del capital y para destruir organizaciones construidas a fuerza de muertos y de años de cárcel.

3º. Las nuevas opciones electorales que se alzan con el objetivo de “acabar con la casta” ocultan sistemáticamente “la mano que mece la cuna” y que no es otra que la de la gran burguesía – de aquí y de fuera – que corrompe a los políticos para realizar sus negocios. El objetivo es hacer creer a la gente que cambiando las caras del Gobierno y renovando el aparato del Estado se pueden solucionar los problemas.

La represión del Estado contra la libertad del pueblo

La crisis general del capitalismo, que azota con especial fuerza al Estado español, está haciendo tambalearse los cimientos del engranaje institucional de la Transición, mostrando a las claras, no su agotamiento como dicen algunos, sino la enorme traición a quienes lucharon contra el fascismo en la guerra civil y durante la Dictadura, sobre la que se erigió, y que contó con la colaboración indispensable de la izquierda institucional.

El espectáculo esperpéntico del Gobierno, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y la Fiscalía General del Estado lanzados como buitres a impedir que el pueblo catalán expresara pacíficamente en las urnas su voluntad de autodeterminación, es una muestra más de su gran debilidad. El marco de la Transición no sirve ni para que las diferentes fracciones de la burguesía resuevan sus problemas, precisamente porque el pueblo trabajador de las diferentes nacionalidades y territorios del Estado está constituyéndose – al calor de la crisis – como sujeto político.

Las luchas obreras y populares, las huelgas que utilizan nuevas formas de resistencia, movilizaciones que expresan formas radicales de combate como las de Gamonal y Can Víes, o las gran manifestaciones de las Marchas de la Dignidad , dan cuenta de formas inéditas de organización al margen de las “grandes” organizaciones políticas y sindicales.

La brutal represión ejercida, especialmente contra la juventud – como la que recae en Madrid sobre Alfon, Miguel e Isma – muestra en qué medida las clases dominantes corruptas usan el terror del Estado contra unxs jóvenes que saben que su único camino es la lucha. Todo ello, mientras las bandas fascistas campan libremente por barrios y pueblos, haciendo gala impunemente de la violencia sobre lxs trabajadores inmigrantes y sobre la juventud combativa.

La Deuda o la Vida

Frente a un Régimen que se desmorona y unas políticas que atenazan las condiciones de vida de la inmensa mayoría, la Coordinadora Republicana de Madrid alerta frente a los intentos de organizaciones políticas que se presentan como “alternativa”, de camuflar lo que sucede con el Pago de la Deuda, consecuencia directa de la imposición de las políticas de la Unión Europea y de la pertenencia a la Zona Euro. Tanto el PSOE primero, como el PP después – siempre con el contubernio de CiU, PNV y CC -, ejecutando esas políticas, imponen férreamente recortes, privatizaciones, desahucios y contrarreformas laborales como garantía del pago de la Deuda y de beneficios empresariales. El pueblo trabajador, y muy especial mente la juventud, las mujeres y la clase obrera inmigrante están pagando con sus vidas destrozadas una Deuda que se ha generado trasladando masivamente a la gran banca y a las grandes multinacionales fondos públicos.

Es un círculo infernal sin fin. Las previsiones del Gobierno fracasan una tras otra porque la crisis capitalista no tiene salida. Sus profecías, que ni ellos mismos se creen, no tienen otro objetivo que intentar impedir que el pueblo sea consciente de que no hay salida ni en la UE, ni en el capitalismo, y actúe en consecuencia.

Porque ningún gobierno, municipal, autonómico o el del Estado – sea del color que sea – va a poder resolver los gravísimos problemas del pueblo trabajador sin enfrentar el Tratado de Estabilidad de la Zona Euro y las leyes que lo desarrollan en el Estado español, y que aseguran la disolución de cualquier Gobierno cuyas políticas no ejecuten sus mandatos.

Por ello, la Coordinadora Republicana plantea que la primera prioridad es la construcción del poder organizado del pueblo capaz de imponer, por encima de la Troika, del FMI y del BCE, que primero están sus derechos y sus condiciones laborales y de vida.

Para ello, gobierne quien gobierne, es preciso enfrentarse, tanto a toda la escoria que con la Transición se perpetuó, empezando por la Monarquía, como a una Unión Europea que impone políticas incompatibles con derechos sociales y laborales.

No hay otra salida poner al servicio del pueblo la riqueza para que el pueblo la administre. Y no hay otra solución que expropiar a los expropiadores.

Es preciso que la juventud, que se enfrenta hoy a la aniquilación de sus esperanzas de vida, reanude el hilo rojo de quienes – con la misma juventud y esperanzas – supieron encarnar la misma dignidad de pueblo trabajador que hoy nos constituye.

Manifestación 18 de Julio 2014: HOY, COMO AYER, ¡NO PASARÁN!

HOY, COMO AYER, ¡NO PASARÁN!

Un 18 de julio, hace 78 años, militares golpistas se sublevaron contra el gobierno constitucional de la II República bajo la bandera roja y gualda de los Borbones y al son del himno de la Monarquía.

El levantamiento fascista fue inmediatamente apoyado política y militarmente por los gobiernos nazis de Italia y Alemania, mientras las democracias europeas – sobre todo Gran Bretaña y Francia – no sólo permanecieron “neutrales” , sino que llevaron a cabo un implacable bloqueo armamentístico que fue determinante para la derrota de los pueblos del Estado español.

La Dictadura fascista, tras llevar a cabo uno de los genocidios más grandes de la historia, proclamó a Juan Carlos I como sucesor a título de Rey del Generalísimo Franco. Este Rey juró los principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales; ni siquiera juró la Constitución de 1978.

Tras 39 años de reinado, los mismos que Franco, el heredero del Dictador más criminal que ha conocido la historia de los pueblos del estado español, ha abdicado en su hijo Felipe. Lo ha hecho para salvar una Monarquía hundida en la ciénaga del descrédito y la corrupción que va a ver sentados en el banquillo de los acusados a su hija, a su yerno y al secretario de las infantas por blanqueo de capitales, delito fiscal y malversación de fondos públicos.

Un Rey que inauguró su mandato con las manos chorreando sangre de los últimos fusilados del franquismo el 27 de septiembre de 1975, pretende haber dejado – como Franco – todo atado y bien atado para perpetuar la indigna sangre borbónica en la Jefatura del Estado. Las elecciones al Parlamento Europeo del 25 mayo – al igual que sucedió con las municipales de 1931 – han puesto de manifiesto el hundimiento de las fuerzas políticas – PP y PSOE – que han apuntalado la Monarquía desde la Transición.

La monumental crisis capitalista que la clase dominante está utilizando para dinamitar derechos laborales y servicios sociales y que deja a millones de personas – entre ellas a la gran mayoría de la juventud – sin esperanza alguna, ha dejado al descubierto ante la mayoría del pueblo trabajador la podredumbre de la Transición y la traición de quienes la urdieron. Y la monarquía es la clave de bóveda en la que se juntan las oligarquías vencedoras de la guerra civil con los nuevos ricos de las privatizaciones de los sucesivos gobiernos.

La proclamación del nuevo Rey Felipe VI el 19 de junio pasado tuvo lugar en un auténtico Estado de Sitio – no aprobado por institución alguna – con la consiguiente suspensión de Derechos Civiles y Políticos para la ciudadanía de Madrid que en ese día pretendió pacíficamente reivindicar la República y rechazar la Monarquía. La brutal represión llevada a cabo por la Policía, la conculcación de derechos democráticos y la prohibición de cualquier tipo de manifestación llevada a cabo por el Gobierno, sin duda con la aprobación de la Casa Real, entronizó al nuevo Rey con los mismos métodos dictatoriales que caracterizaron al Régimen que reinstauró a los Borbones.

Es evidente que temen al Pueblo. Al mismo Pueblo que derribó a Alfonso XIII, que luchó heroicamente en la Guerra Civil y a la clase obrera que supo levantarse contra la Dictadura. Las clases dominantes tienen hoy pánico ante la juventud a la que niegan el futuro, que ahora reniega de la Transición y que reconstruye al mismo tiempo, en la lucha, su identidad de clase y la de los pueblos oprimidos en sus derechos nacionales.

El hilo histórico que la Transición pretendió truncar se reconstruye. La conciencia de clase y de pueblos se erige al calor de la percepción de las brutales medidas con que la oligarquía europea y la de los “patriotas” nacionales pretenden asegurar sus beneficios.

El pueblo trabajador no acepta ya otra cosa que no sea exigir que la prioridad social sea la satisfacción de las necesidades de todas las personas, echando para ello al basurero de la historia a la Monarquía y al régimen de la Transición, a la OTAN, al FMI, a la UE, al BCE, y a la Deuda con la que nos sojuzgan.

Por todo ello no es adecuado reclamar un referéndum acerca de la forma de Estado, Monarquía o República, que implicaría la posibilidad de legitimar la negación misma de la democracia. Y, sobre todo, porque dejaría intacto el resto del texto constitucional, incluido el nuevo artículo 135 que impone la prioridad absoluta del pago de la Deuda y la sumisión a los dictados de la UE y del que seguiría ausente el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos.

Tampoco se sostiene el discurso de quienes dicen que el pueblo está preocupado por otras cosas más cercanas que por el hecho de tener un Jefe del estado que no ha elegido. Es cierto que muchos trabajadores y trabajadoras suscribirían esta afirmación, pero los dirigentes políticos que se justifican en ella – pretendiendo ser muy “modernos” – contribuyen a ocultar al pueblo trabajador la estrecha vinculación entre la Corona heredera de la Dictadura y el poder de la oligarquía que le niega derechos y recursos indispensables para vivir.

Cuando el fascismo se vuelve a perfilar como la opción de la burguesía para someter a los pueblos en tiempos de crisis, la lucha antifascista aparece con fuerza entre las tareas urgentes de lxs explotadxs y lxs oprimidxs. Es necesario que este 18 de julio sea, más que nunca, una jornada de lucha contra las mismas clases dominantes que se levantaron contra la soberanía popular y que se instalaron en el poder sobre la aniquilación de la generación más heroica de nuestra historia y sobre cuya Memoria nos constituimos como clase trabajadora y como pueblos.

En el Estado español y en otros lugares de Europa, como el ejemplo de Ucrania manifiesta, muchas cosas se aparecen a lo que ocurrió hace 80 años y otras nuevas emergen. Lo que más nos urge es recrear, aquí y ahora, las condiciones de conciencia y de fuerza que permitieron levantarse a los pueblos de Europa y, en especial al pueblo de Madrid, al grito de “NO PASARÁN”.

Coordinadora Republicana de Madrid y Coordinadora Antifascista

Madrid, 18 de julio de 2014

rueda de prensa: Querella contra el Director General de la Policia y la Delegada del Gobierno por los sucesos del 19J

Lugar: Sede del Club de Amigos de la Unesco de Madrid (CAUM). c/ Atocha nº 20, 1º izda.
Jueves, día 17 de julio, a las 18.30
Motivos:

Anunciar la presentación de Querella contra el Director General de la Policia y la Delegada del Gobierno por los sucesos del 19J
Informar de la convocatoria de Manifestación para el 18 de julio

Asistentes: Representantes de la Coordinadora Republicana y de Soberanía

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HOY, COMO AYER, ¡NO PASARÁN!

Un 18 de julio, hace 78 años, militares golpistas se sublevaron contra el gobierno constitucional de la II República bajo la bandera roja y gualda de los Borbones y al son del himno de la Monarquía.

El levantamiento fascista fue inmediatamente apoyado política y militarmente por los gobiernos nazis de Italia y Alemania, mientras las democracias europeas – sobre todo Gran Bretaña y Francia – no sólo permanecieron “neutrales” , sino que llevaron a cabo un implacable bloqueo armamentístico que fue determinante para la derrota de los pueblos del Estado español.

La Dictadura fascista, tras llevar a cabo uno de los genocidios más grandes de la historia, proclamó a Juan Carlos I como sucesor a título de Rey del Generalísimo Franco. Este Rey juró los principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales; ni siquiera juró la Constitución de 1978.

Tras 39 años de reinado, los mismos que Franco, el heredero del Dictador más criminal que ha conocido la historia de los pueblos del estado español, ha abdicado en su hijo Felipe. Lo ha hecho para salvar una Monarquía hundida en la ciénaga del descrédito y la corrupción que va a ver sentados en el banquillo de los acusados a su hija, a su yerno y al secretario de las infantas por blanqueo de capitales, delito fiscal y malversación de fondos públicos.

Un Rey que inauguró su mandato con las manos chorreando sangre de los últimos fusilados del franquismo el 27 de septiembre de 1975, pretende haber dejado – como Franco – todo atado y bien atado para perpetuar la indigna sangre borbónica en la Jefatura del Estado. Las elecciones al Parlamento Europeo del 25 mayo – al igual que sucedió con las municipales de 1931 – han puesto de manifiesto el hundimiento de las fuerzas políticas – PP y PSOE – que han apuntalado la Monarquía desde la Transición.

La monumental crisis capitalista que la clase dominante está utilizando para dinamitar derechos laborales y servicios sociales y que deja a millones de personas – entre ellas a la gran mayoría de la juventud – sin esperanza alguna, ha dejado al descubierto ante la mayoría del pueblo trabajador la podredumbre de la Transición y la traición de quienes la urdieron. Y la monarquía es la clave de bóveda en la que se juntan las oligarquías vencedoras de la guerra civil con los nuevos ricos de las privatizaciones de los sucesivos gobiernos.

La proclamación del nuevo Rey Felipe VI el 19 de junio pasado tuvo lugar en un auténtico Estado de Sitio – no aprobado por institución alguna – con la consiguiente suspensión de Derechos Civiles y Políticos para la ciudadanía de Madrid que en ese día pretendió pacíficamente reivindicar la República y rechazar la Monarquía. La brutal represión llevada a cabo por la Policía, la conculcación de derechos democráticos y la prohibición de cualquier tipo de manifestación llevada a cabo por el Gobierno, sin duda con la aprobación de la Casa Real, entronizó al nuevo Rey con los mismos métodos dictatoriales que caracterizaron al Régimen que reinstauró a los Borbones.

Es evidente que temen al Pueblo. Al mismo Pueblo que derribó a Alfonso XIII, que luchó heroicamente en la Guerra Civil y a la clase obrera que supo levantarse contra la Dictadura. Las clases dominantes tienen hoy pánico ante la juventud a la que niegan el futuro, que ahora reniega de la Transición y que reconstruye al mismo tiempo, en la lucha, su identidad de clase y la de los pueblos oprimidos en sus derechos nacionales.

El hilo histórico que la Transición pretendió truncar se reconstruye. La conciencia de clase y de pueblos se erige al calor de la percepción de las brutales medidas con que la oligarquía europea y la de los “patriotas” nacionales pretenden asegurar sus beneficios.

El pueblo trabajador no acepta ya otra cosa que no sea exigir que la prioridad social sea la satisfacción de las necesidades de todas las personas, echando para ello al basurero de la historia a la Monarquía y al régimen de la Transición, a la OTAN, al FMI, a la UE, al BCE, y a la Deuda con la que nos sojuzgan.

Por todo ello no es adecuado reclamar un referéndum acerca de la forma de Estado, Monarquía o República, que implicaría la posibilidad de legitimar la negación misma de la democracia. Y, sobre todo, porque dejaría intacto el resto del texto constitucional, incluido el nuevo artículo 135 que impone la prioridad absoluta del pago de la Deuda y la sumisión a los dictados de la UE y del que seguiría ausente el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos.

Tampoco se sostiene el discurso de quienes dicen que el pueblo está preocupado por otras cosas más cercanas que por el hecho de tener un Jefe del estado que no ha elegido. Es cierto que muchos trabajadores y trabajadoras suscribirían esta afirmación, pero los dirigentes políticos que se justifican en ella – pretendiendo ser muy “modernos” – contribuyen a ocultar al pueblo trabajador la estrecha vinculación entre la Corona heredera de la Dictadura y el poder de la oligarquía que le niega derechos y recursos indispensables para vivir.

Cuando el fascismo se vuelve a perfilar como la opción de la burguesía para someter a los pueblos en tiempos de crisis, la lucha antifascista aparece con fuerza entre las tareas urgentes de lxs explotadxs y lxs oprimidxs. Es necesario que este 18 de julio sea, más que nunca, una jornada de lucha contra las mismas clases dominantes que se levantaron contra la soberanía popular y que se instalaron en el poder sobre la aniquilación de la generación más heroica de nuestra historia y sobre cuya Memoria nos constituimos como clase trabajadora y como pueblos.

En el Estado español y en otros lugares de Europa, como el ejemplo de Ucrania manifiesta, muchas cosas se aparecen a lo que ocurrió hace 80 años y otras nuevas emergen. Lo que más nos urge es recrear, aquí y ahora, las condiciones de conciencia y de fuerza que permitieron levantarse a los pueblos de Europa y, en especial al pueblo de Madrid, al grito de “NO PASARÁN”.

Coordinadora Republicana de Madrid y Coordinadora Antifascista

Manifestación 18 de Julio de 2014 en Madrid – HOY, COMO AYER, ¡NO PASARÁN!

HOY, COMO AYER, ¡NO PASARÁN!

Un 18 de julio, hace 78 años, militares golpistas se sublevaron contra el gobierno constitucional de la II República bajo la bandera roja y gualda de los Borbones y al son del himno de la Monarquía.

El levantamiento fascista fue inmediatamente apoyado política y militarmente por los gobiernos nazis de Italia y Alemania, mientras las democracias europeas – sobre todo Gran Bretaña y Francia – no sólo permanecieron “neutrales” , sino que llevaron a cabo un implacable bloqueo armamentístico que fue determinante para la derrota de los pueblos del Estado español.

La Dictadura fascista, tras llevar a cabo uno de los genocidios más grandes de la historia, proclamó a Juan Carlos I como sucesor a título de Rey del Generalísimo Franco. Este Rey juró los principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales; ni siquiera juró la Constitución de 1978.

Tras 39 años de reinado, los mismos que Franco, el heredero del Dictador más criminal que ha conocido la historia de los pueblos del estado español, ha abdicado en su hijo Felipe. Lo ha hecho para salvar una Monarquía hundida en la ciénaga del descrédito y la corrupción que va a ver sentados en el banquillo de los acusados a su hija, a su yerno y al secretario de las infantas por blanqueo de capitales, delito fiscal y malversación de fondos públicos.

Un Rey que inauguró su mandato con las manos chorreando sangre de los últimos fusilados del franquismo el 27 de septiembre de 1975, pretende haber dejado – como Franco – todo atado y bien atado para perpetuar la indigna sangre borbónica en la Jefatura del Estado. Las elecciones al Parlamento Europeo del 25 mayo – al igual que sucedió con las municipales de 1931 – han puesto de manifiesto el hundimiento de las fuerzas políticas – PP y PSOE – que han apuntalado la Monarquía desde la Transición.

La monumental crisis capitalista que la clase dominante está utilizando para dinamitar derechos laborales y servicios sociales y que deja a millones de personas – entre ellas a la gran mayoría de la juventud – sin esperanza alguna, ha dejado al descubierto ante la mayoría del pueblo trabajador la podredumbre de la Transición y la traición de quienes la urdieron. Y la monarquía es la clave de bóveda en la que se juntan las oligarquías vencedoras de la guerra civil con los nuevos ricos de las privatizaciones de los sucesivos gobiernos.

La proclamación del nuevo Rey Felipe VI el 19 de junio pasado tuvo lugar en un auténtico Estado de Sitio – no aprobado por institución alguna – con la consiguiente suspensión de Derechos Civiles y Políticos para la ciudadanía de Madrid que en ese día pretendió pacíficamente reivindicar la República y rechazar la Monarquía. La brutal represión llevada a cabo por la Policía, la conculcación de derechos democráticos y la prohibición de cualquier tipo de manifestación llevada a cabo por el Gobierno, sin duda con la aprobación de la Casa Real, entronizó al nuevo Rey con los mismos métodos dictatoriales que caracterizaron al Régimen que reinstauró a los Borbones.

Es evidente que temen al Pueblo. Al mismo Pueblo que derribó a Alfonso XIII, que luchó heroicamente en la Guerra Civil y a la clase obrera que supo levantarse contra la Dictadura. Las clases dominantes tienen hoy pánico ante la juventud a la que niegan el futuro, que ahora reniega de la Transición y que reconstruye al mismo tiempo, en la lucha, su identidad de clase y la de los pueblos oprimidos en sus derechos nacionales.

El hilo histórico que la Transición pretendió truncar se reconstruye. La conciencia de clase y de pueblos se erige al calor de la percepción de las brutales medidas con que la oligarquía europea y la de los “patriotas” nacionales pretenden asegurar sus beneficios.

El pueblo trabajador no acepta ya otra cosa que no sea exigir que la prioridad social sea la satisfacción de las necesidades de todas las personas, echando para ello al basurero de la historia a la Monarquía y al régimen de la Transición, a la OTAN, al FMI, a la UE, al BCE, y a la Deuda con la que nos sojuzgan.

Por todo ello no es adecuado reclamar un referéndum acerca de la forma de Estado, Monarquía o República, que implicaría la posibilidad de legitimar la negación misma de la democracia. Y, sobre todo, porque dejaría intacto el resto del texto constitucional, incluido el nuevo artículo 135 que impone la prioridad absoluta del pago de la Deuda y la sumisión a los dictados de la UE y del que seguiría ausente el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos.

Tampoco se sostiene el discurso de quienes dicen que el pueblo está preocupado por otras cosas más cercanas que por el hecho de tener un Jefe del estado que no ha elegido. Es cierto que muchos trabajadores y trabajadoras suscribirían esta afirmación, pero los dirigentes políticos que se justifican en ella – pretendiendo ser muy “modernos” – contribuyen a ocultar al pueblo trabajador la estrecha vinculación entre la Corona heredera de la Dictadura y el poder de la oligarquía que le niega derechos y recursos indispensables para vivir.

Cuando el fascismo se vuelve a perfilar como la opción de la burguesía para someter a los pueblos en tiempos de crisis, la lucha antifascista aparece con fuerza entre las tareas urgentes de lxs explotadxs y lxs oprimidxs. Es necesario que este 18 de julio sea, más que nunca, una jornada de lucha contra las mismas clases dominantes que se levantaron contra la soberanía popular y que se instalaron en el poder sobre la aniquilación de la generación más heroica de nuestra historia y sobre cuya Memoria nos constituimos como clase trabajadora y como pueblos.

En el Estado español y en otros lugares de Europa, como el ejemplo de Ucrania manifiesta, muchas cosas se aparecen a lo que ocurrió hace 80 años y otras nuevas emergen. Lo que más nos urge es recrear, aquí y ahora, las condiciones de conciencia y de fuerza que permitieron levantarse a los pueblos de Europa y, en especial al pueblo de Madrid, al grito de “NO PASARÁN”.

Coordinadora Republicana de Madrid y Coordinadora Antifascista

Madrid, 18 de julio de 2014

La Coordinadora Republicana de Madrid pide testimonios sobre agresiones policiales el día de la proclamación del Borbón

La Coordinadora Republicana de Madrid pide testimonios sobre agresiones policiales el día de la proclamación del Borbón.

Con el objetivo de iniciar acciones ante la justicia por la vulneración sistemática y masiva de derechos y libertades llevada a cabo por la policía en Madrid el día 19 de junio, la Coordinadora Republicana de Madrid ruega a todas aquellas personas que fueron maltratadas, golpeadas, retenidas, detenidas, identificadas indebidamente, a quienes se sustrajo la bandera republicana, etc que escriban a

coordirepublicanademadrid@yahoo.es

Deben dar su nombre, DNI y hacer un breve relato de los hechos ocurridos, identificando el lugar y la hora en que ocurrieron.
Sus datos se utilizarán exclusivamente como testimonio en acciones legales de las que se les informará puntualmente.

ESPECIALMENTE SOLICITAMOS A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE APORTEN TODO TIPO DE DOCUMENTO QUE PUEDA SER ÚTIL A TAL EFECTO.

Por favor difunde esta nota entre tus contactos.

(Video) Gracias por las muestras solidarias y de cariño de los compañeros/as

Queremos dar las gracias a los compañeros y compañeras que nos han mostrado su solidaridad y cariño interesándose por la suerte de los compañeros detenidosy heridos.

Como ya todos y todas sabéis todos los detenidos están ya en libertad.

La noticia y nuestros comunicados ha corrido como un regero, incluso en medios extranjeros. Al régimen no les ha salido la ñoñería de una fiesta para la proclamación del “principe azul”, donde todo era bonito y alegría. Hoy en día se cuestiona seriamente la “calidad democrática” donde los republicanos/as sufríamos un verdadero estado de excepción, sin haber sido proclamado. Pisoteando nuestros derechos fundamentales.

Una muestra de solidaridad desde Murcia:
El compañero Juan lee nuestro comunicado – gracias.

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