06.12.2003 MANIFIESTO POR LA III REPÚBLICA

MANIFIESTO POR LA III REPÚBLICA
MANIFESTACIÓN MADRID 6 DE DICIEMBRE

Manifestación Unitarias 6 de Diciembre 2003

Manifestación Unitarias 6 de Diciembre 2003

Las organizaciones y ciudadan@s que nos sumamos a la convocatoria de esta movilización lo hacemos convencid@s de la necesidad de que nuestro NO a la Constitución monárquica tenga un carácter claramente constituyente. Nos comprometemos a luchar por la república, no como algo lejano y abstracto, sino como objetivo inmediato y con un contenido político y social concreto. Lo hacemos, también, desde la constatación de que la institución monárquica es algo arcaico y corrupto.

Pensamos además que es fundamental implicar en esta lucha tanto a aquellos que vieron frustradas sus esperanzas y anhelos democráticos durante el proceso de la llamada “Transición” como, y fundamentalmente, a las capas juveniles de la población para las que es indispensable que la idea de la posibilidad de la república se muestre como un elemento emancipador de primer orden y como una oportunidad para la imprescindible e inaplazable refundación de la política.

Estamos convencidos que el proceso de la Transición Española no fue otra cosa que un monumental engaño para la ciudadanía y los pueblos del Estado español. La oligarquía económica que detentaba el poder durante el franquismo se las arregló mediante un proceso pactado – en el que la participación de los líderes y direcciones tanto de los partidos como de los sindicatos de la izquierda jugó un papel fundamental – para conservar su poder y para, a través de la institución de la monarquía, legitimarlo de cara a la sociedad.

En todo este periodo se agitó el fantasma del golpismo, para forzarnos a aceptar el trágala de la monarquía y de las libertades limitadas. Durante estas décadas, solo el rescoldo de la memoria parecía sobrevivir a la avalancha de propaganda y de unanimidades del pensamiento único en los medios de comunicación. Se pretendía con ello ocultar que el quebrantamiento de la legalidad republicana producido por el régimen fascista, no quedaba subsanado mediante una supuesta democracia demediada y otorgada que mantenía intacto el cordón umbilical que daba, indefectiblemente, cuenta de su origen.

En el transcurso de estos 25 años se ha hecho evidente que la Constitución de 1978 no ha servido en absoluto, ni para resolver el problema nacional de los pueblos del Estado español y tampoco para suavizar los aspectos más brutales del neoliberalismo salvaje.

La negación del derecho de autodeterminación, junto a una política irresponsable de apuesta por la confrontación social en Euzkadi, llevada a cabo tanto por el PP como por el PSOE, parecen tener por objetivo agudizar hasta la exasperación el conflicto vasco, con la finalidad evidente de obtener réditos electorales en el resto del Estado.

La pulverización de derechos laborales y sociales y de libertades públicas, la evidencia de la extensa y profunda corrupción del entramado político-judicial-empresarial e incluso el hecho de que, para decidir nuestra participación en las guerras imperiales, los sucesivos gobiernos hayan quebrantado la propia Constitución y el derecho internacional sin que nadie lo impida y sin que nada suceda, revela con claridad la necesidad de cuestionar el conjunto del entramado institucional surgido de la transición. En definitiva, el sistema.

Sólo la recuperación de la lucha por la ruptura democrática puede ponernos en el camino de reanudar el “hilo rojo” de la historia, explicándola como realmente fue y denunciando la traición o la ingenuidad de aquellos que tuvieron la enorme responsabilidad de provocar la frustración, el abandono de la militancia, la interiorización de la derrota, la aceptación de la lógica del sistema, y de que la juventud actual no vislumbre otra alternativa que no sea el paro, la precariedad , la exclusión, el hastío y el desprestigio de la política.

En estos 25 años, a medida que las máscaras iban una a una cayendo, las gentes íbamos – unas recordando y otras aprendiendo – que la globalización capitalista es incompatible con la justicia, la paz y la democracia. Las recientes y masivas movilizaciones contra la guerra y la ocupación de Iraq, en las que destacaba un mar de banderas republicanas, en la mayoría de las ocasiones portadas por jóvenes, demuestran que la lucha por la república debe formar parte estructural del proyecto histórico emancipatorio de los pueblos del Estado español.

Los jóvenes de hoy, que mayoritariamente vivimos entre la precariedad y el paro y que no vivimos la Transición, no aceptamos ser rehenes de un proceso político en el que no participamos. Tal y como se estableció en el artículo 28 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1793: Un pueblo tiene siempre el derecho de revisar, reformar y cambiar su Constitución. Una generación no puede someter a sus leyes a las generaciones futuras.

Necesitamos un proceso constituyente democrático, en el que l@s trabajador@s, la ciudadanía – independientemente de la nacionalidad – y los pueblos, definan un nuevo marco constitucional que sólo será posible si se extiende e intensifica la movilización popular, haciendo frente a cada una de las agresiones concretas de la globalización neoliberal y de la guerra.

Los contenidos concretos de esa Constitución irán definiéndose entre todos y todas por el camino; no obstante hay valores en la Constitución de la II República que son buenos puntos de partida, como el artículo 1º: “España es una república democrática de trabajadores” o el artículo 6º: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. El acervo político de la cultura republicana: laicidad, federalismo, feminismo, separación de poderes, cultura de paz y preeminencia de la ética civil, son legados imperecederos.

En este momento político del mundo, tal y como proclama el movimiento antiglobalización, es absolutamente ilusorio pretender que prevalezcan estos principios sin cuestionar radicalmente la globalización capitalista. En cualquier caso, la reivindicación de la democracia directa, de la participación popular decisoria, está ya en la calle como uno de los elementos democráticos claves por los que luchar. El grito de “lo llaman democracia y no lo es”, clamor en las manifestaciones contra la guerra, expresa de forma rotunda la profunda deslegitimación de la superestructura política en su conjunto. El ejercicio concreto del derecho de autodeterminación es, rigurosamente, una expresión irrenunciable de la soberanía popular

En este marco político y en este momento nos parece fundamental también la conformación de un potente movimiento de rechazo al proyecto de Constitución Europea. Se trata de una oportunidad de crear nuevas formas de unidad que no se daba desde las luchas contra la integración del Estado Español en la OTAN. Si aquella fue una ocasión que desaprovechamos, no podemos permitirnos volver a cometer los mismos errores.

Como el Foro Social Europeo ha declarado, esta Constitución Europea pretende consagrar los valores del libre mercado y del neoliberalismo con un proceso de elaboración que no ha tenido casi nada de democrático y aún menos de constituyente. Además, en este proyecto de Tratado no hay la menor garantía sobre derechos sociales, laborales o medioambientales; todos ellos, así como la igualdad de derechos de los trabajadores inmigrantes o la garantía de no discriminación de las mujeres, se supeditan explícitamente a la competencia, al mercado y a la libertad absoluta del capital.

Rechacemos el actual modo de construcción europea, creemos alternativas, luchemos por la III República, recuperemos la ruptura democrática. En definitiva, reanudemos el “hilo rojo” que nunca debió ser abandonado.

Cuando la barbarie se instaura en la vida cotidiana, cuando cualquier atisbo de humanidad es aplastado por la lógica del poder económico, político y militar, la reivindicación de la palabra y los valores de l@s trabajador@s y de los pueblos, es una necesidad acuciante. Cada un@ de nosotr@s tenemos una parte de responsabilidad en lo que ocurre. Reconstruir nuestra historia colectiva, actualizar y retomar lo mejor de la lucha de quienes nos precedieron en el intento de construir una sociedad diferente, es imprescindible para encontrar la energía necesaria para resistir y afirmar que otro mundo es posible.

El arma más importante en manos de los dominadores es la instauración de su inevitabilidad en la mente de los dominados.

Porque somos la inmensa mayoría, decimos con Bertolt Brecht : No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar.

¡ Viva la Tercera República!

Manifestación Unitaria 6 de Diciembre 2003

Manifestación Unitaria 6 de Diciembre 2003

A %d blogueros les gusta esto: